Aparezco por aquí de vez en cuando y probablemente os asuste. La continuidad, la regularidad y la homogeneidad hacen gala de su ausencia por aquí y yo tampoco las invito a que vengan porque no suelen caerme bien. O yo a ellas. Anyway.

viernes, 21 de marzo de 2014

Cosa random.


Y bien, esto es algo random, sin sentido y escrito hace un par de días. Me apetecía coger un papel en blanco y ver qué salía. Y si me apetece, haré más, porque la verdad es que me sentó bastante bien. Es divertido. Puede que incluso haga un apartado en el blog sólo para esto. Así subo de vez en cuando y tal. Que no está de más.
 
 
 
Hablando sinceramente, no sé cuánto tiempo hace que no cojo un lápiz y un papel y escribo, así, sin más, tal y como lo estoy haciendo ahora. Sinceramente, no tengo ni idea de lo que voy a hablar; acaba de ocurrírseme hacerlo. La causa, supongo que básicamente es que hacía tiempo. Creo que lo echaba de menos, también. Siempre he tenido claro que el papel es un buen amigo, aunque  a veces se me olvida y esas cosas. Pero en fin, cuando vuelvo, siempre está ahí. (Esto me ha quedado super forever alone) (medaiwá)

Podría decirse que ha sido porque no tenía tiempo, pero no me gusta mentir, y eso es una mentira. Y es que tiempo tengo, de sobra. Pero no sé administrármelo. En estos mismos momentos debería estar estudiando. Fuck logic. Escribo cuando tengo que estudiar y cuando no escribo… em… pues orugueo. Porque soy así de vaga xD. Qué poco profesional queda esto con caritas, pero mira, la verdad es que me da igual. SI alguien lee este blog no sé por qué demonios lo hace o sigue haciendo si, la verdad, nunca subo nada en serio. Bueno, Lápiz y eso. Pero nada demasiado especial, en plan muy largo y súper currado. Soy una egoísta redomada y lo guardo para mí. Deberíais ver mi letra ahora, en plan torcida y super guay de la muerte, como cursiva, pero más mejor. Me recuerda a cuando en el M!C describen la  letra de Sirius. (momento de distracción de Ainhoa, que sólo ella entiende) Hey, si alguien quiere saber qué es el M!C, que pregunte y de paso me alegra el día. Y si ya os lo habéis leído, pues fangirlead, o fanboyead, o lo que sea. Porque os juro que lo enmarcaba. De hecho podría (DEBERÍA) ser el canon Marauder. Pero bueno, sigamos con lo que sea que sea esto. Suenan las campanas fuera, llevo más de una página escrita y, sorprendentemente, hay silencio. Sólo se oye el rasgueo de la mina contra el papel. Sí, uso portaminas. No me gusta escribir a lápiz, me resulta muy incómodo xD, y el boli es demasiado definitivo. No, me gusta este paso intermedio. Las cosas no tienen por qué ser blancas o negras, pueden ser grises

Acabo de volver de una conversación random con mi madre y de buscar una cosa que efectivamente no encuentro. Soy un puto desastre. Y bueno, creo que es todo por hoy, que mi madre ha puesto Sherlock y quiero fangirlear a gusto.

Hasta la próxima!
Si has llegado hasta aquí,
te debo un abrazo. Canjeable.

18-03-14.

lunes, 13 de enero de 2014

El lápiz es más fuerte que la espada.3.

¿Qué decir? Tercer capítulo. Que lo disfrutéis, aquí empiezan las curvas.. (más)
Si has llegado hasta aquí, y vas a leer, gracias.
 
Capítulo 3.
Por unos instantes, su mente quedó en blanco, incapaz de reaccionar, de procesar la información que sus ojos trataban de enviarle. Del cuerpo inerte y fofo de aquel borracho aún manaba la sangre, como una macabra fuente erigida en su honor. Asustada, trató de alejarse del cadáver, pero la pared de ladrillos constituía un sólido impedimento para avanzar.

-Lo he matado.- Se dijo Mimi. El decirlo en voz alta, aquella sencilla afirmación la llenó de pánico. Era simple, era sencillo, era la verdad y era absolutamente aterrador. Había matado a alguien.

Comenzó a notar un sordo pitido en sus oídos. Sacudió la cabeza, molesta, pero en lugar de desaparecer, se intensificó. Parpadeó y su visión se tiñó de rojo. Bloqueada, era incapaz de pensar en ninguna otra cosa que en el lápiz hundiéndose en la blanda carne del cuello y de los gorgoteos agónicos que aún parecían retumbar en sus oídos. Se abrazó las rodillas, sintiéndose indefensa. ‘’Lo he matado, lo he matado, lo he matado..’’, no podía parar de repetirlo en su mente. Notó la falta de oxígeno en sus pulmones y comenzó a hiperventilar de forma inconsciente. Alargó las manos hacia el suelo, en busca de algo sólido a lo que aferrarse aunque sabía que era su mente la que estaba provocándole aquello, y…

‘’Basta’’- Resonó una voz en su interior. Mimi se aferró fuertemente a ella, era lo único firme que tenía en aquellos momentos, su único apoyo-‘’Respira profundamente’’, Ordenó, y eso hizo ella, concentrándose en cada inspiración y expiración. Poco a poco, el ritmo de sus jadeos disminuyó de forma considerable hasta transformarse en una respiración calmada. Abrió los ojos lentamente, dándose cuenta de lo fuertemente que los tenía cerrados hacía apenas unos instantes. Todo seguía exactamente igual que hacía unos minutos. Ella no.

Era consciente de lo que había hecho. Es más, totalmente consciente. Y le producía el mismo pánico que al principio. Pero esta vez, era capaz de ocultarlo, o lo que era más importante, de ocultárselo a sí misma.

Le había matado, sí, pero tampoco había sido culpa suya. Aquel borracho había invadido su espacio, la había asustado y atentado contra sus derechos. Había sido en defensa propia.

Una vez estuvo convencida de ello se dio cuenta de lo que suponía más allá de aquellos instantes de pánico.

Si confesaba, iría a la cárcel, la condenarían. Seguramente no, porque era menor, pero quizás la internarían en un centro de menores o quién sabe qué. Puede que sí o puede que no. Era obvio que ella no había tenido la culpa, pero, ¿qué diría la justicia? No, definitivamente no se fiaba. Una semilla de pánico creció en su interior. No podía abandonar la vida que por fin tenía, con todas las cosas a su favor y por la que había tenido que luchar tan duramente. No después de todo lo que había pasado. No era lo justo. No lo permitiría.

Conteniendo la repulsión que el cadáver le producía, se acercó lentamente. Lo observó, sopesando sus próximos movimientos. Después respiró hondo, preparándose para lo que iba a hacer.

De un tirón brusco, arrancó el lápiz del cuello inerte. Un borboteo fangoso sonó por unos instantes y se detuvo. Mimi contuvo una arcada, pero se mantuvo firme. Agarró el lápiz con fuerza, procurando no tocar las partes manchadas, aunque era francamente difícil. Fijó la vista en él. Le producía una extraña atracción. Sabía que había matado con él. Era fascinante y macabro. Su arma.

‘’No es tu arma’’- Replicó la voz de su cabeza-‘’No de esa forma’’. Ella coincidió. Además, debía deshacerse de él antes de que alguien pudiera encontrarla.

Unos pasos cercanos interrumpieron sus pensamientos.

sábado, 28 de diciembre de 2013

El lápiz es más fuerte que la espada.2.

Antes de empezar, aviso. He decidido que el método de subida de esta historia será el siguiente; cada vez que pase un nuevo capítulo a su receptora original, es decir, a Myriam, a la que ya he mencionado antes, subiré el anterior capítulo escrito. Así, mientras ella lee el 3, vosotros leeréis el 2. Sé que es un tanto torturante tener la historia preparada y no subirla, pero me parece justo, ya que era a ella a quien estaba originalmente destinada la historia y además, así soy libre de revisarla con tiempo.
Y bueno estás aquí, gracias. Muchísimas gracias, en serio.
Os dejo el segundo capítulo. ¡Disfrutadlo! O sufridlo, vosotros decidís...


Capítulo 2.
Una llamada histérica horadó el aire, pero nadie se paró a escucharla. Las callejuelas estaban vacías. Lo intentó una vez más, desesperada, y se le quebró la voz.

Entonces Miriam intentó mover las piernas. Una, aunque fuera. Hizo toda la fuerza que pudo. La mole que tenía encima no se movió ni un ápice. Soltó varios tacos y trató de moverse de nuevo, tratando de no pensar en todos los posibles finales que tenía aquella historia, pero precisamente los más horribles acudían a su mente como si les fuera la vida en ello. Soltó otra tanda de improperios, cada vez más nerviosa. La sensación de aplastamiento, de asfixia iba creciendo gradualmente conforme las ideas, cada una más horripilante que la anterior, desfilaban por su mente que, curiosamente, también parecía no poder reaccionar. Se estremeció. Intentó de nuevo mover el tren inferior y la resistencia encima de su pierna derecha pareció ceder un poco. Pataleó un poco más, sintiendo que la presión cada vez iba desapareciendo más y podía subir la rodilla casa vez más arriba. Casi notó alivio.

Entonces una mano sujetó su pierna.

Gritó. No pudo evitarlo, estaba histérica a más no poder, totalmente bloqueada y cualquier cosa -daba un pánico horrible pensarlo, más si cabía- cualquier cosa podía pasarle. Tanteó rápidamente con la mano en busca de algo que pudiera ayudarla, salvarla de aquella pesadilla. Entonces notó algo que le pinchó la mano izquierda. Lo cogió y lo levantó. Pudo verlo perfectamente. Era su lápiz.

La mano avanzó un poco más.

Actuó por instinto. El puño casi silbó en el aire cuando dirigió el lápiz hacia el blanco más fácil y cercano que tenía. Notó cómo algo cedía bajo él y automáticamente el brazo sobre la pierna relajó la presión. Su cerebro ejecutó rápidamente la regla de tres y asestó un, dos, tres golpes más hasta que notó que la mano se retiraba y podía salir de debajo de su prisión pataleando un poco más. Rodó y retrocedió hasta la pared del callejón, apoyando su espalda contra ella. Entonces reparó en su mano. Estaba manchada de rojo. Lanzó lejos el lápiz. Sólo entonces fue consciente de lo que había hecho.

Casi con miedo, levantó la mirada.

Frente a ella se ofrecía una imagen terrorífica y macabra. El borracho que le había caído encima estaba en el suelo, tirado, despatarrado y, lo que era peor, con una mancha roja y húmeda en el cuello, en la piel fofa y sucia justo abajo a la izquierda de la barbilla. Unos borboteos extraños se oían y resonaban en la calle desierta. En lo que pareció una eternidad, cesaron.

-Dios mío- Susurró Mimi.

Había matado a un hombre.

martes, 10 de diciembre de 2013

El lápiz es más fuerte que la espada.1.

Saludos a todos. Esta entrada es el comienzo de una larga (o corta) serie de otras que vana  narrar una historia un tanto especial. Es especial porque nunca había publicado nada tan largo en internet, porque no sé cómo va a acabar(improvisaré) y espero no decepcionar con él, y porque está basada en alguien conocido, una gran amiga y también escritora que se hace llamar Myriam y cuyo blog os dejo aquí y recomiendo:  http://enigmaticmadstories.blogspot.com.es/ . Y además, porque aparte de centrarme en el argumento estoy tratando que sea realista y captar la esencia de un personaje que es real. Lo cual a la vez es increíblemente genial y difícil.
El título es provisional, se aceptan sugerencias.
Y sin más dilación, aquí os dejo el primer capítulo:


CAPÍTULO 1.

En el ordenador, las letras negras sobre blanco se ordenaban en rectas filas con pose militar, desfilando estáticas bajo los ojos de Miriam. Un ejército entero que se burlaba de ella.  Bufó, frustrada. Aquel día no lograba invocar a Ámbar. Simplemente, estaba fuera de su alcance. Demasiado distante para agarrarla y retenerla y lo suficientemente cerca como para rozarla apenas con la yema de los dedos. Y eso la ponía histérica. Llevaba una hora delante de la pantalla, sin saber si dejarlo o esperar un poco más a la inspiración. Había probado un par de frases, había tratado de hacerlas encajar en la narración como las piezas de un puzle. Pero las fichas no cuadraban.

Sabía cuál era el nombre para aquello. Lo sabía aunque era la vez que la había visitado más tiempo. Bloqueo literario. No lograba imaginar nada de nada. Llevaba unas tres semanas así. Tres semanas. Incluso había releído parte de sus libros anteriores, pero tampoco en ellos estaba la clave para salir del laberinto, ni en la paz de su cuarto. Absolutamente nada.

Desistió-por el momento-de escribir nada medianamente decente y se dirigió a la estantería, donde Kirk y Spock la miraban atentamente-éste último casi con reproche- y escogió un tomo de Batman al azar. Se puso a leer tratando de relajarse, de desconectar de todo lo que había escrito. Quizá, si lo dejaba a un lado un tiempo, lo vería con más perspectiva. Pero no podía. Una pequeña parte de ella, por mínima que fuese, seguía pensando en Ámbar Genevé, en James Brook. Se dio cuenta y dejó a un lado el cómic. Ni siquiera Bruce ni la macabra carisma del Joker era capaz de evadirla. Sabía que no iba a poder, hiciera lo que hiciera. Ámbar era parte de ella, le gustara o no. No podía despegarse. Y precisamente por eso, tenía que continuarla. No era capaz de dejarla a medias.

Apagó el ordenador y cogió una chaqueta del armario. Guardó en su bolsillo un lápiz y una hoja de papel y después de un

-Voy a salir un rato, enseguida vuelvo

salió a la calle. Hacía frío, y soplaba ese tipo de viento frío que corta, que se mete por debajo de las chaquetas y los pantalones dejándote helado. Viento del mes de noviembre, de empiece de invierno y final de otoño.

Comenzó a andar.

Caminaba despacio, sin prisa, simplemente andando por andar y por sentir la tierra debajo de ella. Caminaba por calles conocidas allá por donde los pies la guiaban, sin ser consciente de a dónde iba, sin dejar de pensar un instante. El frío le despejaba la mente y le ayudaba a imaginar con claridad. Desechó un desenlace demasiado dramático y una escena demasiado sencilla antes de darse cuenta de que alguien la seguía.

Miró con disimulo por encima del hombro. Tras ella, un hombre gordo y sucio con una botella en la mano recorría el mismo camino que acababa de trazar con sus pasos. Nerviosa, miró al frente y andó un poco más rápido, tratando de relajarse. Torció por una callejuela y luego por otra, intentando perder a su perseguidor y tomar un atajo a la vez. Reconoció la calle que tenía delante. Apenas le faltaba recorrer un par antes de llegar a casa. Suspiró, aliviada, y dio un par de pasos más hacia la seguridad de lo conocido.

Y entonces una figura oscura y corpulenta se paró delante de ella.

Presa del pánico, intentó volver hacia atrás, pero pisó mal y resbaló en el suelo, cayendo de culo. Un dolor agudo e intenso le recorrió la espalda. Aun así, intentó volver hacia atrás, su único pensamiento era que tenía que salir de allí YA, pero su cuerpo no le respondía. El hombre avanzó unos pasos tambaleantes y cayó encima de ella. Miriam chilló tratando de salir de debajo del cuerpo, pero no podía moverse. Estaba totalmente aplastada.